El binomio fantástico (II)

“El elemento fundamental del pensamiento es una estructura binaria, no cada uno de los términos que la componen. La pareja, el par, son anteriores al elemento aislado.” Henry Wallon, ‘Los orígenes del pensamiento en el niño’


Las escritoras y escritores no tenemos una imaginación infinita, obviamente, y algunas veces, ante el papel en blanco, no sabemos qué escribir. Nos puede pasar ante muchos tipos de proyectos: nos han dado una temática y un escenario concretos para una antología, pero no se nos ocurre ninguna historia interesante; vamos a escribir un relato libre de miedo, pero nuestra imaginación no consigue despegar el vuelo y nada que se nos ocurre nos convence; estamos trabajando en un proyecto de fantasía y reinos míticos con otras escritoras y escritores en el que escribimos sobre las aventuras y hazañas de personajes compartidos, pero para enlazar unas historias con otras no sabemos cómo hacerlo, no conseguimos inventar nada original; un día queremos escribir un compendio de relatos cortos de varios géneros pero se nos han agotado las ideas, no tenemos ninguna experiencia reciente como fuente de inspiración y no sabemos sobre qué escribir… etc, etc, etc. 

Cuando nos pasa esto, toda ayuda es bienvenida y, por suerte, hay varios ejercicios y juegos para poner en forma la imaginación, para alimentar con nuevo combustible el motor metafórico de nuestra creatividad.

Ya os hablé en este artículo anterior del binomio fantástico: coger dos palabras que choquen, que saquen chispas en nuestra imaginación al rozar, y escribir una historia en base a lo que nos inspiren. Este juego se podía desarrollar de varias maneras.

Ahora os voy a explicar un binomio fantástico aún más desarrollado, con más poder de inspiración y evocación, mucho más eficaz a la hora de darte una idea para la creación de un relato.

El binomio fantástico (II):

Bien, en primer lugar, hay que tener claro que las dos palabras que se elijan deben de pertenecer a dos universos conceptuales distintos y que choquen entre sí, que su significado sea intenso y concreto, no abstracto.

Luego nos aseguramos que ciertamente formen un binomio fantástico (que sean palabras muy diferentes y que no encontraríamos nunca juntas, que nos motiven a ejercitar nuestra imaginación para crear una relación entre ellas) y no un binomio lógico (que formen parte del mismo campo semántico, que sean muy parecidas, etc). Entonces, con las dos palabras, creamos tantas relaciones entre ellas como se nos ocurran. Podemos empezar uniéndolas con preposiciones, a ver qué pasa.

Por ejemplo, a partir de las palabras “viento” y “gato”:

Un gato de viento (¿Un gato fantástico, un maullido que lanza el viento en una casa encantada?

El gato a través del viento (¿Un gato ha caído de una ventana por culpa de una fuerte ráfaga de viento y una chica lo rescata? De ahí que pueda surgir una historia realista de amor entre la chica y este gato o que se transforme en una historia de fantasía en la que el gato, un gato que habla, le da las gracias…)

Un gato para el viento (¿Un gato que cada día se va arriba del todo de la loma para disfrutar del viento? ¿Una historia de amor metafísica entre un gato y el espíritu del viento? ¿Quizá el gato lo hace porque ahí murió su dueña después de una trágica historia de amor?)

Un gato bajo el viento (¿Un gato durmiendo plácidamente a los pies de un ventilador? ¿Una pareja atrapada bajo los escombros después de un terremoto, su gato de pronto se dirige exaltado hacia un rincón por el que parece colarse aire del exterior?)

Un viento de gatos (¿Decenas de gatos callejeros de un mundo de utopía que vuelan por el cielo y que sólo los niños pequeños más fantasiosos pueden ver?)

El viento detrás del gato (¿La estatua de un gato, una salida de gas, la escena de un crimen…?)

Como podéis ver, de dos palabras aparentemente sin mucha potencia, se pueden llegar a crear ideas de lo más fructíferas. Y ahora, ya teniendo estas ideas, simplemente hay que ponerse a imaginar situaciones. Adentrarte en ellas cámara en mano y seguir a sus protagonistas, ¡y a escribir!

¡Espero que os haya resultado interesante! Si es así, compartidlo, ¡será de gran ayuda!

¡Próximamente más ejercicios, juegos y recursos!


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