La aposición, la mejor amiga del nombre

En este artículo anterior os hablaba del vocativo, esa palabra que se usa para apelar o invocar a un sujeto. Ahora le toca el turno a la aposición.

La aposición tiene dos variantes o, dicho de otra forma, hay dos tipos de aposiciones:

1. La aposición explicativa: Es una palabra o un grupo de palabras que, a diferencia del vocativo, tiene un carácter parentético, es como una aclaración, un complemento nominal que da información adicional. Asimismo, la aposición explicativa siempre va entre comas, igual que el vocativo.

En la vida real, esta función sintáctica se parece a una locomotora que puede conducir varios remolques conectados a ella. Cada remolque, o todos ellos, darán una información adicional al observador: un remolque con contenedores estará informando que esa locomotora es de uso mercantil, y si en otro remolque se ven coches, sabremos más concretamente que el uso mercantil de esa locomotora va destinado al sector automovilístico.

Por ejemplo:

Lovecraft, el creador del terror moderno, era de Providence.
Poe, escritor norteamericano, fue el responsable del inicio de un nuevo género literario: el policíaco.
El otro día vi una película de Spielberg, el director de ‘Gremlins’.
Mi último viaje fue a Tallin, Estonia, y fue toda una experiencia.
Estefanía, la diseñadora de moda, es aficionada al cine coreano.
Hace un mes que no veo a Gustavo, el payaso que actuaba en las funciones de la compañía de Mercedes.

En estos ejemplos podemos ver claramente como una aposición puede estar formada por muchas palabras (incluso una oración completa con su Sintagma Nominal y su Sintagma Verbal: “el payaso que actuaba en las funciones de la compañía de Mercedes.“ ), por unas pocas palabras (“la diseñadora de moda”), o por simplemente una palabra (“Estonia”). En todos los casos, la aposición funciona como complemento nominal a un nombre de la oración principal.

2. La aposición especificativa: Es muy parecida a la explicativa. Del mismo modo funciona como complemento nominal dando una información adicional al nombre, pero a diferencia de la explicativa, va unida al nombre, formando un sintagma nominal.


En la vida real, esta función sintáctica se parece a ir de compras a una tienda de relojes. En ella encontrarás siempre el mismo producto a la venta: el reloj. Pero, aunque todos sean relojes, habrá de tipos muy diferentes: habrá relojes de pared, relojes con correa, relojes de mesa, relojes de bolsillo con su cadenita, relojes de salón con su torre de madera perfectamente labrada, relojes de arena, relojes atómicos, relojes cucú, relojes de péndulo, etc, etc. Todos ellos son relojes, para hay una característica que los diferencia de unos y otros, que especifica y es parte de ellos mismos.

Por ejemplo:

Río Ebro
Reloj cucú / Reloj despertador / Reloj japonés / Reloj binario
Cama nido
Sofá cama
Vagón restaurante
Salón comedor
Comida basura
Contrato basura
Avenida Catalunya
Comandante Beckett
Tía Margarita

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Artículo relacionado: el vocativo.

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